El riesgo país se define como el conjunto de factores que influyen en el desarrollo de una operación o negocio, pero que no son propios de éstos, sino que dependen de la situación y del carácter del país donde se esté operando, y que pueden llegar a generar una situación de impago.

Los factores que determinan el riesgo país son de naturaleza diversa:

Riesgos políticos

Por un lado, se encuentran los que tradicionalmente se engloban como “riesgo político”, que corresponden a la falta de transferencia o convertibilidad, a la posibilidad de que se produzca un impago por parte de un comprador público y, por último, a la guerra u otras situaciones de violencia política.

  • Riesgo de transferencia: imposibilidad del comprador de realizar el pago en divisas aun disponiendo de fondos en la divisa del país. Puede deberse a falta de reservas, a restricciones especiales en las operaciones comerciales o de capitales, a una macrodevaluación…
  • Riesgo de impago del sector público: posibilidad de que el sector público, siendo el deudor de la operación, incumpla su compromiso.
  • Riesgo de guerra u otras situaciones de violencia política.

Riesgos extraordinarios y catastróficos

En segundo lugar, se encuentran los riesgos extraordinarios y catastróficos, que fundamentalmente se refieren a las catástrofes naturales (terremotos, inundaciones, etc.) y al riesgo de catástrofe nuclear.

Por último, cada vez tiene mayor importancia un tercer conjunto de factores, que configuran la situación y la evolución del país y que pueden afectar al éxito de una operación, en principio estrictamente comercial, por su impacto sobre la solvencia financiera de los deudores privados.

Este riesgo, que se ha dado en calificar como “sistémico”, viene a completar la definición del riesgo país.

La estabilidad y solvencia del sistema financiero, la sensibilidad ante las alteraciones en los mercados internacionales, la solvencia de la política económica, la fiabilidad del sistema jurídico… son algunos ejemplos de este grupo de factores.

Riesgos relacionados con la entrega

La compra en condiciones FCA/FOB así como la venta en condiciones CIP/ CIF permiten un mayor control sobre el transporte y el seguro y, por tanto, sobre los riesgos relacionados con la entrega.

A pesar de tratarse de una forma concreta del riesgo de carácter comercial, el riesgo de fraude responde a unas características propias. Se trata de un auténtico engaño premeditado con voluntad de enriquecimiento ilícito, y no de una mera desavenencia comercial más o menos intencionada. La falta de experiencia de las empresas que se inician en el comercio internacional las convierte en objeto de deseo para defraudadores de toda guisa.

Las mayores distancias en el comercio internacional comportan un aumento en la complejidad del transporte. Las posibilidades de manipulación y transbordo de la mercancía a manos de los transportistas aumentan significativamente. Además, el uso de sistemas no habituales en el comercio interior, como el avión o el barco, o la combinación de diferentes medios, implica la utilización de contratos de transporte diferenciados. El expedidor y el destinatario deben conocer, evaluar y neutralizar los riesgos que representan estos factores.

Es el que se deriva de la utilización de una moneda que no es la propia. El riesgo de cambio aparece cuando se fijan los precios. A partir de ese momento las posibles fluctuaciones en el tipo de cambio alteran el beneficio esperado de la operación, en mayor o menor medida, y en sentido favorable o desfavorable. De hecho, aun utilizando la propia moneda no se evita totalmente el riesgo de cambio, simplemente se traslada a la otra parte, lo que finalmente acaba repercutiendo en la propia capacidad de ser competitivo (los precios acaban resultando más caros o más baratos).

Al mantener relaciones comerciales con el exterior deben analizarse las diferencias en los sistemas jurídicos y su posible repercusión en el éxito de la operación. Las leyes aplicables, los sistemas jurídicos, la existencia de convenios internacionales en determinadas materias o el coste económico de pleitear en el extranjero son aspectos para tener en cuenta: en determinados casos pueden ser poco importantes y en otras ocasiones pueden llegar a desaconsejar la operación.

Aunque podría incluirse dentro de los riesgos de tipo legal, el riesgo documentario tiene unas características específicas. Es consecuencia de las dificultades en el despacho o en la expedición de una mercancía por falta o insuficiencia en la documentación aduanera exigida.